Por: Julio Schiappa Pietra
Comercio, salud
barata y comida rica, el secreto de un éxito sin precedentes que ha derribado
135 años de enemistad entre Chile y Perú. Porque la verdad es así, la gente de
ambos países ha votado como votan los pueblos, con los pies, cruzando la
frontera para buscar beneficios. La solemnidad de los actos diplomáticos en la
civilizada Holanda, fue hace rato superada por la “fuerza de la vida cotidiana”
como diría Agnes Heller
Maritza, bella mujer cuzqueña de 45 años está de pie
en un paradero informal para tomar un colectivo hasta Juliaca viajando por las
duras serranías de Tacna. Llegará al Cuzco, su residencia habitual, en unas 22
horas desde la Ciudad Heroica. Varias veces al mes hace un viaje endemoniado
para combinar su trabajo de empleada pública con la administración del hit
económico de la frontera: un consultorio odontológico que ella administra con
su hijo, medico especialista en dientes.
Negocio
redondo, que ha cambiado la vida de Tacna adonde desde Chile Bolivia y el Norte
de Argentina llegan miles de pacientes buscando alivio a sus males. Un hospital
de La Solidaridad inició el boom, allí se colaron los chilenos, hartos de un
pésimo sistema de salud pública en su país que les daba citas cada 6 meses.
Siguieron luego decenas de ópticas, consultorios odontológicos, tiendas de
ortopedia.
TACNA, PINCELADAS DE PROGRESO
Un extraordinario
estudio del banco Central de Reserva sobre Tacn,a nos dá una idea inesperada de
lo que hoy es el centro de una solución diplomática que ha costado sangre,
sudor y lagrímas a 5 generaciones de peruanos. Es una región hipercentralizada:
91% de la población habita la Ciudad Heroica y un 9% el campo. Esto se
convierte en una ventaja enorme para facilitar el acceso a servicios: mas del 90% de la población tiene agua
potable y 86% acceso a la luz, las tasas de escolaridad están entre las mas altas
del país, asi como segunda, después de Lima en el Indice de Desarrollo Humano.
La pobreza ha bajado a 42% a 18% entre el 2004 y el 2013. Tiene una proporción
de médicos por habitantes que es la mejor del Perú, 417/ha frente al promedio
nacional que es 602/ha.
Sólo hay 7 mil desempleados oficiales contra 134 mil
ciudadanos con chamba. Eso sí 91 mil son
comerciantes, taxistas o independientes. Todo un record, un caso único en que
la centralización de la población ayuda mucho.
TACNA, CAPITAL AYMARA DE LA FRONTERA
Tacna, ya no
es la de los tiempos de Alfonso Ugarte, el multimillonario tacneño que se lanzó
envuelto en la bandera desde el Morro de Arica. Hoy la ciudad es una capital de
mayoría Aymara: 86% de inmigrantes y 60% de la etnia de Túpac Catari. Tienen 3 radios
que usan su lengua milenaria, controlan los centro comerciales informales de
toda la ciudad, los hoteles mas importantes y hasta los mas deliciosos
restaurantes.
Un diplomático que, con raciocinio de apartheid, se atrevió a
decir que “los tacneños legítimos son muy pocos, los Aymaras han invadido la
ciudad y son problemáticos, sólo piensan en la plata” . “Que suerte”, le
respondió un alcalde , con evidentes razgos altiplánicos, “le recuerdo que
hasta Pachacútec, los primeros cinco Incas hablaron el Aymara y que los
constructores del Korikancha y Sacsayhuamán aprendieron el Quechua después de
construirlos. Y que bien que piensen en la plata, son los capitalistas que
Tacna necesita”.
Contundente respuesta que refleja la pujante y renovada
realidad de la Tacna que ha traido la paz por la eficiente ruta del comercio,
las ciencias de la vida y las de la culinaria. Sumando a la élite mesocrática,
exitosa y patriótica de la ciudad el indomable espíritu emprendedor de los
japoneses del Altiplano.
PLAN BASADRE PARA EL DESARROLLO
En este
escenario el notable Plan Basadre, porfiado y meritorio plan estratégico tacneño,
en un país adonde no existe casi planeamiento, propone una visión de futuro del
proceso de desarrollo después de La Haya. Se trata de ganar la paz por la vía
de convertiría a la hermosa Tacna en la potencia de la Frontera Sur. Se propone
asegurar el desarrollo minero sostenible, cuyos proyectos mas notables son la
expansión de Toquepala, el proyecto
Pucamarca y minas de oro y polimetálicas en proceso de exploración. Unos 2 mil
millones de billetes verdes en inversiones supervisados con ojo de águila por
las comunidades que exigen que el agua se mantenga sin contaminantes.
El agua escasa,
con mas de 460 pozos ilegales que roban la de origen subterráneo sacrificando
la escasa napa freática, es un tema estratégico de Tacna. El déficit impide que
se instalen grandes centros comerciales, grandes hoteles de lujo y limita las
exportaciones, al punto que se ha vuelto la prioridad número uno del desarrollo
de la región. Esfuerzos locales no son suficientes, se necesita una masiva
inversión privada y pública trayendo agua de las cuencas del Altiplano, y ,
luego del Titicaca.
El Plan
propone ,también, aprovechar el turismo médico, mejorando la infraestructura de
atención privada para masificar el atractivo de salud para Bolivia, Argentina y
Chile. De paso, propone, en el colmo de la ironía, renovar el desastroso sistema
hospitalario público de la región, que se ha retrasado frente a la bullente
invasión de extranjeros a los servicios privados.
Quizás el mas
atractivo proyecto regional es el Puerto Miguel Grau que cuesta 600 millones,
limitada pero clara respuesta al Megapuerto de Mejillones, obra con la cual
Chile nos disputaría presencia en el Pacífico Sur. Integrado a un complejo de
entretenimiento, casinos, gastronomía y playa en Santa Rosa, puede ser el golpe
maestro para consolidar la oferta turística y comercial en la zona.
El sabio
Embajador de Zela, dijo hace poco “ con la sentencia de La Haya termina todo,
no hay mas”. Pero para Tacna y el Sur peruano ha llegado la verdadera Gran
Transformación. Se abren plenamente no una, sino cuatro fronteras: Brasil por
la Interoceánica Sur, Bolivia, Norte de Argentina y Chile. El fin de la guerra
del Pacífico llegará con la paz de los pueblos, que votan con los pies para
superar todas las fronteras mediante el turismo y el comercio.

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